Una vez más, como es costumbre desde hace ya años, el fútbol europeo se quedó con el Mundial de Clubles. Bayern Munich se consagró campeón del único torneo correspondiente al año pasado que tenía pendiente. Repitió así lo hecho en 2013, cuando se impuso al Raja Casablanca de Marruecos. Los alemanes vencieron a Tigres de México con un único tanto de Benjamin Pavard, en una jugada cargada de polémica por el uso del VAR para convalidar el gol tras ser anulado por el árbitro por un supuesto fuera de juego. Más allá de que la “máquina roja” se ha proclamado una vez más como el mejor equipo del mundo por cuarta vez en su historia, hay que remarcar el papel de los mexicanos. Es el primer equipo representante de la Concacaf en llegar a disputar una final de esta magnitud, y haciéndolo de una forma muy digna. Lo hizo tapando los caminos del rival durante gran parte del partido, en especial en el primer tiempo, cuando no sufrió ningún sobresalto.
Sin embargo, la jerarquía de los jugadores que tienen también el título de la Champions League supera la de cualquiera de los equipos que pertenecen a ese lado del mundo. Serge Gnabry, Leroy Sané, Kingsley Coman y el ganador del premio al Mejor Jugador de la FIFA, Robert Lewandowski terminaron venciendo la defensa que imponían los de Ricardo Ferreti, que en ningún momento de los 90 minutos encontraron la forma de herir a la defensa bávara, a pesar de no contar con Jerome Boateng.
A mediados del segundo tiempo, en el minuto 59, llegó el gol que dejará en el olvido la gran actuación de Nahuel Guzmán, determinante debajo de los tres palos, y la modesta participación de Guido Pizarro, que tuvo la difícil tarea de disputar el mediocampo con Joshua Kimmich y David Alaba, motores que tiene la formación alemana. Los dos, cada vez que pisan el terreno de juego, dan la impresión de ser imparables.
Por el tercer puesto, los egipcios de Al Ahly le ganaron por penales a Palmeiras por 3-2 (0-0) en tiempo reglamentario.